Agustín Muñoz Ríos

Música clásica, contemporánea, popular, para teatro de títeres, bailable, bohemia, y Nueva Trova. Y algo de política.

Músico, compositor, cantautor y guitarrista puertorriqueño.

Cuatro meses después

De nuevo estamos aquí, a la carga. Este blog, tras un inicio tan prometedor, se mantuvo congelado por un tiempo. Quienes con entusiasmo leyeron mis primeros balbuceos en este medio se habrán preguntado: "¿qué pasó? ¿Habrá muerto? ¿Renunció a la música y todos sus sueños? ¿Se habrá quedado sin fondos para mantener la página web?"

A ustedes debo una disculpa y una explicación. Sigo vivo, persiguiendo mi vocación musical con el mismo empeño, y hasta ahora manteniendo la página contra viento y marea (y las consabidas estrecheces económicas). Si he estado ausente, ha sido por dos razones: la solidaridad y la música misma. 

Digo la solidaridad porque, tan pronto puse públicamente que estaba sin trabajo, un querido amigo se me acercó con una oferta de empleo. Admito que en el momento dudé si debía aceptarlo. ¿Iba a tragarme mis palabras cuando cité aquello de que "será la música mi techo y mi comida"? ¿Qué dirían mis lectores, tan pocos pero tan fieles? Dos cosas me convencieron de aceptar la oferta. Por un lado, como dice un meme por ahí, siempre he sentido una gran pasión por no morirme de hambre. Por el otro lado, se trataba de una tarea importantísima, en la que creo y he colaborado gratuitamente en el pasado, de ayudar a fortalecer uno de los sindicatos de trabajadores más importantes de nuestro país. Así que desde enero he estado haciendo esa labor, consumiendo (con mucho gusto) una parte considerable de mi tiempo.

Pero también dije que la música misma me ha mantenido lejos del blog, y es cierto. Entre los proyectos en que participo como músico, uno de los principales es Papel Machete, un grupo de teatro de títeres, de educación y agitación política, con el que llevo trabajando hace mucho. Todos los años para esta época, nuestro grupo participa de la Titeretada, un festival independiente de títeres para un público adulto. El mismo consta de varios eventos durante marzo, abril y mayo, y en la mayoría de ellos participo junto a Papel Machete u otros titiriteros. Eso significa que desde enero hasta mayo el tiempo que tengo disponible se consume en reuniones, talleres de construcción de títeres, ensayos y presentaciones. El teatro de títeres ha requerido de mi música, mi esfuerzo y mi tiempo, y otra vez he dicho que sí.

Pero ya la Titeretada acabó, y aunque el trabajo sindical continúa, puedo volver a dirigir mis esfuerzos a otros proyectos que son importantes. Este blog es uno de ellos. 

Afortunadamente, no es el único. Hay algunos proyectos en los que he estado trabajando, y que espero rindan fruto durante este verano. Vengo con material nuevo, presentaciones, y demás. Ya les compartiré en otros posts como van esos inventos. Estén pendientes. 

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Balance de fin de año

¡Brindemos por el año que comienza!
Porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos...

Guillermo Aguirre y Fierro

No soy fanático de mentalistas, astrólogos, ni predicciones que no estén basadas en el método científico. Sin embargo, a una buena amiga caricaturista le ha dado con publicar sus horóscopos ilustrados, y han sido un éxito en las redes sociales. No sé cuán acertados sean, o qué tanto estén basados en observaciones de los astros, pero al menos son cómicos, y dan buenos consejos que son válidos para cualquier persona. Por eso para este fin de año, en vez de escuchar a Walter Mercado o Anita Cassandra, trataré de seguir las recomendaciones de Madame Mela (búsquenla en Instagram si no la conocen: @checkinmela) para cumplir con los ritos que la ocasión amerita, o como ella dice “tener un año increíble”.

Para mi signo (soy Escorpio, por si no lo habían notado) la Madame recomienda lo siguiente: “Prepara un bizcocho, una cena o un blon y celebra tus logros este año. Da un ‘speech’ bien emotivo, si lloras tienes puntos extra.” Yo no sé hacer ni bizcochos ni blones (ni los disfruto tanto, tal vez por eso nunca aprendí) pero la cena va. Y sobre el “speech” emotivo, creo que este blog vale como sustituto. Aunque no garantizo que llore, así que esos puntos extra están en veremos.

En perspectiva, el balance del año 2018 es positivo (no suena emotivo, lo sé, pero hago lo mejor que puedo). Es cierto que me quedé sin empleo a mediados de diciembre. Peor aún, la siempre presente muerte se llevó a algunos amigos muy queridos. Pero no puedo evitar ver que lo bueno ha sido más: en febrero me mudé con la mujer que amo y con su hija de 8 años, que ya siento como mía; viajé un montón en este año, con tres viajes a lugares que ya conocía (La Habana, Boston y Nueva York) y dos a lugares nuevos (Nueva Orleans y Florida); y en mi vida artística, me he mantenido tocando con mis diferentes proyectos a un nivel mayor al año pasado (el año terrible del huracán María) y la cosa sigue en aumento.

Sobre esto último, quisiera repasar lo que he hecho. Comenzamos el año con un reencuentro de nuestra banda, Perros de Pavlov. Después fue mi recital de graduación del Conservatorio, El huracán de mi gente, que fue grabado y se encuentra en Youtube y en este mismo website. A ello siguió el concierto Mamá Ángela junto a la talentosa Mariana Lima, en que tuve el honor de acompañarla en la guitarra cantando las canciones poco conocidas de su abuela, la poeta puertorriqueña Anjelamaría Dávila.

Los meses siguientes trabajé desde Papel Machete durante la Titeretada 2018, y junto al Bread and Puppet Theater de Vermont en la obra Nieve en la cordillera, que se llevó a lo largo de la isla. De ahí fuimos a Cuba a presentar el trabajo de Papel Machete, a Nueva York para estrenar la pieza ¡Fin a la deuda! ¡Descolonización! ¡Liberación! (llamada cariñosamente “el scroll”) con música de mi autoría, y al regreso participé del concierto Sonoridades ambiguas junto al Colectivo Simbiosis, en que presenté mi pieza Cartografía, con texto de Guillermo Rebollo Gil y acompañado de la flautista Valeria Sosa, y que se repitió en un par de ocasiones. Luego viajamos a Nueva Orleans a hacer “el scroll”, seguido de una jornada de presentaciones en Puerto Rico.

Luego junto a Papel Machete tuvimos una residencia artística en Massachussetts, presentándonos en varios lugares de Amherst y Boston. Y cerramos el año con otra reunión de Perros de Pavlov (junto a Los Olmos ¡y con casa llena en La Respuesta!), y varios guisos navideños. Esto sin contar las “misas sueltas”, los guisos en actividades privadas, las actuaciones solidarias, y las presentaciones de Papel Machete de la cantastoria Solidaridad y sobrevivencia para nuestra liberación, y del panorama móvil (o “cranky”) Las cenizas de la muerte.

Ha sido un año fructífero, lleno de experiencias enriquecedoras y retos difíciles, con momentos de dolor y otros de felicidad profunda. Que venga el próximo. Aquí lo esperamos con las botas puestas, listos para trabajar en lo que haya que trabajar, y para ser feliz a pesar de los contratiempos.

Hay que ser feliz, aunque sólo sea por joder.

Joaquín Sabina

Raspando la olla

Voy a seguir mi vocación:

será la música mi techo y mi comida.

Jorge Serrano

A partir de hoy oficialmente soy músico a tiempo completo. O lo que es lo mismo, estoy desempleado, y sólo cuento con la música para sostenerme. Es la fantasía de muchos amigos músicos, pero imposible para la mayoría. Hasta ayer tuve, como ellos, un empleo a tiempo parcial con el que complementaba mis ingresos de músico. Y digo “complementaba” porque aspiro a que sea ésta mi ocupación principal; es - para ponernos poéticos - mi vocación.

Pero ahora las circunstancias me obligan a tratar de hacer lo que ha sido un sueño difícil de alcanzar: vivir de la música exclusivamente. Pienso en los cantautores que conozco. ¿Quiénes se sostienen exclusiva o principalmente de tocar? Creo que podría mencionar sólo a uno ó dos. La cosa está difícil para nuestro gremio, por decir lo menos.

He tenido algo de suerte - considerando el contratiempo de quedar desempleado, claro está. En los pasados meses he podido ahorrar un poco, y durante el período navideño suelen caer varios guisos. Dice el refrán que el que menos puja, puja una lombriz, y en el caso de los músicos en Navidad, es cierto. Miro mi agenda, y la verdad es que toco todos los días que quedan del año, y ya el calendario de enero se está llenando. Al menos durante los próximos meses estoy cubierto para mis gastos habituales.

¡Qué mucho trabajo da hallar en qué trabajar!

¡Qué trabajo da el no trabajar!

Tite Curet Alonso

Pero esta nueva situación me obliga a retomar la búsqueda de guisos. La búsqueda de empleo en nuestro país es más difícil hoy que en cualquier otro momento que yo recuerde, y la última vez que activamente buscaba trabajo ¡estuve en esas casi tres años! Saco cálculos. Con un guiso semanal compenso por la pérdida del empleo. Pero ahí también la cosa está complicada. Yo estuve varios años tocando casi exclusivamente con mi grupo Perros de Pavlov, fuera del circuito de los cantautores todo ese tiempo. Mi habilidad para moverme en busca de guisos - que nunca fue especialmente vigorosa, si se compara con muchos que conozco - está seriamente embotada por falta de práctica.

Además, cada vez hay menos espacios que busquen presentar al cantautor solitario acompañado únicamente por su guitarra. ¡Hay tantos proyectos musicales buenos, ingeniosos, excelentes! Competimos por espacios limitados, y yo solito con mi guitarrita no tengo una ventaja que me ayude a conseguirlos. Pero no me desanimo. Tengo un par de proyectos cocinándose. A Dios orando y con el mazo dando, dice otro refrán, así que aquí vamos. Les invito a que me acompañen en esta travesía, y por eso este blog. Trataré de escribir semanalmente sobre las venturas y desventuras de ser un músico a tiempo completo.